FETICHE COLOR DE ARCOIRIS. Por Maranta Rubiera.

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Que Maranta Rubiera me diga que escribirá un texto para nuestro blog explicándonos su experiencia en la 2015 Rome BDSM Conference me llena, como diría un conocido personaje, de ORGULLO Y SATISFACCIÓN (y de envidia también, para que nos vamos a engañar, pero de la envidia sana, muy sanaaa).

La Rome BDSM Conference es uno de los mayores eventos de cultura BDSM que se realizan en Europa. Tres días de eventos educativos ( talleres, conferencias…) que reúnen a especialistas de todo el mundo. .. y entre ellos Maranta, con su taller de respiración.

Maranta Rubiera me fascina. Mujer curiosa e inquieta (nómada, como ella misma se denomina) en todos los aspectos. En su libro Hembra (que si no lo has leído ya estás tardando jijiji) ya nos dejaba ver parte de su universo y su testimonio aquí es el preludio del que está por llegar, si porque…¡ tiene un nuevo libro esperando ver la luz! y…¿Te imaginas la temática? 😉

Si quieres saber más puedes seguirla en su página de facebook:

 https://www.facebook.com/rubieramaranta

Muchas gracias Maranta!♥

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FETICHE COLOR DE ARCOIRIS

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El mundo BDSM está cambiando de color, del negro al arcoiris. Lo pude constatar en la Rome BDSM Conference (http://romebdsmconference.com/en/) a la cual fui invitada para dictar mis talleres de “respiración kinky”. Lo cierto es que viajé hacia Roma bastante intrigada por la invitación, pues no sabía muy bien cómo podían encajar mis propuestas un poquitín esotéricas en el BDSM clásico, aquel todo negro, de mazmorras y otros clichés por el estilo, con el cual no me identifico mucho. Igual fui de buena gana, porque soy una curiosa empedernida y porque sé que las personas que practican BDSM tienen una tendencia innata a ser creativas, por lo tanto estaba segura que fuese como fuese, me esperaba un finde divertido.

La primera buena señal en la dirección de cambio de colores fue el “no dress-code” (sin código de vestimenta) que aplicaron los organizadores a todo el evento, incluyendo las fiestas nocturnas. Por lo general el fetiche del vestido negro, del latex o cuero, es un aspecto muy marcado en el ambiente BDSM y tanto en locales como en fiestas exigen ese tipo de vestimenta de manera muy estricta. Esa flexibilidad de código representa una ruptura importante con el BDSM clásico que tiende a ser extremamente codificado.

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Los efectos de tales licencias se hicieron notar de inmediato: en mi primer taller participó un leopardo. Sí, un chico disfrazado de leopardo de pies a cabeza, con rabo y todo. No me tomó mucho tiempo acostumbrarme a su presencia, porque además era un alumno sumamente atento y hacía muy bien los ejercicios. La última parte de la lección constaba de ejercicios en pareja, uno de ellos preveía que el/la sumisx se colocase en cuatro patas mientras el/la dominante le daba unas cuantas nalgadas siguiendo los patrones de respiración que yo les había enseñado. El leopardo se juntó con una hermosa chica de largo pelo y negros leggings, y comenzó a darle a ese trasero bien formado sin contención alguna. Para mi sorpresa, aquel felino contaba con una gran pericia y sus azotes provocaron uno que otro chillido de placer en su compañera. A parte de haberme dado una enorme satisfacción como maestra, la imagen del leopardo azotador permanecerá marcada en mi mente para siempre.

En el mismo taller di un ejemplo de cómo respirar mientras te están halando el pelo (y el cuello) hacia atrás con fuerza, pues también eso tiene sus trucos. Me apeteció tomar de modelo a uno de los alumnos que parecía bastante dócil y pasé un buen rato sentada en su espalda dándole tirones de un lado a otro. Cuánto me sorprendí cuando más tarde, durante la fiesta de aquella noche, lo vi entrar con su mochila llena de implementos de tortura. Mi dócil alumno no era otra cosa que un gran sádico torturador que se pasó la noche infligiendo todo tipo de exquisitos dolores a sus extasiados compañeros de juego. Definitivamente, las apariencias engañan y los hábitos no hacen a los monjes, ni a los leopardos, ni a los torturadores.

En cambio un hábito que no engañaba en lo absoluto era el de enfermera fetichista que llevaba puesto una mujer sinuosa y sexy durante la fiesta del sábado. Era ajustado, corto y con unas cruces rojas a la altura de los pezones. Lo más gracioso de todo era saber que en realidad esa mujer era una enfermera profesional. En efecto, cuando una chica sufrió de un ligero desmayo la mujer atravesó el salón para auxiliarla, corriendo con sus tacones de aguja y sus medias de malla blanca, los senos haciendo rebotar las cruces de un lado a otro. Una visión exquisita.

Durante el fin de semana me crucé también con chicas en kimono y en uniformes de colegiala japonesa, personas vestidas con látex rojo, con tutús de colores y túnicas blancas. Por supuesto no faltaba gente de negro, que de hecho predominaba, pero ya esas pocas manchas coloradas (o atigradas) me indicaron que el mundo BDSM está en metamorfosis, que está saliendo de las mazmorras y adquiriendo tonalidades más variopintas. Simplemente estupendo.

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